Una huella de zapatilla en le escena del crimen complica a Pajón
Las acusaciones cruzadas entre las personas allegadas a los imputados, reforzadas por las propias teorías de los defensores, dejan en clara evidencia que los cuatro sujetos (Pajón, Peñalbé, Olivares y Ávila) algo tienen que ver con el doble homicidio del barrio El Nihuil.
Resulta claro que las estrategias de los abogados que asisten a los individuos sentados en el banquillo ponen a la vista de todos que se trata de un sálvese quien pueda.
En la segunda jornada de debate, una zapatilla fue clave para colocar a Cristian Pajón en una situación muy complicada. Es que su esposa, identificada como Gabriela Padilla, y la pareja de su cuñado, que responde al nombre de Romina Maidana, dieron diferentes versiones sobre el calzado.
Ocurre que en la casa del matrimonio Scalia los investigadores encontraron una huella que coincide con esa zapatilla, la cual fue secuestrada de la vivienda de Pajón cuando se realizó su detención.
Padilla intentó despegar a su marido al decir que ese calzado era de su hermano Pablo, quien estaba viviendo con ellos, pero que al momento del allanamiento no se encontraba porque lo habían detenido por otro caso. En ese plano subrayó que las zapatillas eran blancas y rojas.
Hasta ahí el plan era perfecto, sin embargo, cuando declaró la novia de su hermano todo se desmoronó, dado que, aunque dijo que eran de Pablo, indicó que las mismas eran azules.
Por otro lado, independientemente de lo anterior, ambas mujeres sostuvieron la inocencia de Pajón y pusieron el acento en los otros tres, debido a que, por el relato de terceros, se habían enterado que la noche del crimen, Peñalbé, Olivares y Ávila estuvieron juntos. Incluso Romina dijo que un cuarto sujeto, de apellido Fredes, había estado con los anteriores.