Está todo abierto
Dinamarca y Australia igualaron 1-1 en Samara. Los europeos se pusieron al frente a los seis minutos, con un tanto de Eriksen, pero los Canguros lo empataron de penal, con la ayuda del VAR. Con este resultado, ambos tienen chances de clasificar.
Habrá que pedirle el método a Dinamarca. No el del cineasta Lars von Trier, que ha sabido de reconocimientos, derrapes verbales y rechazos por apuestas estéticas al fleje (el último, de este año, en Cannes). Lo de la selección alcanza rendimiento óptimo en función de una modesta inversión: juega poco, cuando Christian Eriksen lo dispone, y rescata más puntos que lo que su juego autoriza. Le ocurrió ante Perú y, en el incio de la segunda fecha del Grupo C, lo confirmó frente a Australia. Y en ninguno de los casos tuvo una oposición inalcanzable. Lo de Ricardo Gareca le movieron la pelota y los hicieron correr. Si no se llevaron ni siquiera un empate fue por ineficacia en ataque. Este jueves Australia le cortó la inspiración antes de que terminara el primer tiempo y lo llevó a padecer en el segundo.
Los dos conservan chances de pasar a octavos: a Dinamarca le alcanza con un empate, mientras que Australia debe vencer a Perú y aguardar lo que suceda entre franceses y daneses.
Dinamarca fue una breve ilusión que nació y no duró mucho más allá de su gol, que incluyó un control de aire y asistencia, casi en simultáneo, de Jorgensen para que Eriksen, como corresponde a un volante ofensivo top de la Premier League, llegara a zona de definición: volea de zurda, en posición de 9, para una definición exacta a despecha de haberla ejecutado con el perfil menos hábil. Y no hubo mucho más porque el unipersonal de Eriksen no sufrió quiebres. De hecho, apenas sobresalió Poulsen por motivos inconvenientes, como su abono al VAR… Si de algo sirve lo de los daneses es para confirmar el testimonio de los entrenadores acerca de la relativa validez de los dibujos: su 4-3-3, marcado y notorio, representa una cáscara si los protagonistas no se involucran para darle sustancia.
Australia aplicó la flexibilidad porque cedió la rigidez expuesta con Francia, discutió la posesión y se animó a mover la pelota, en especial después del tributo otorgado por Poulsen para el 1-1. Con Leckie abierto por derecha, el lateral Behich como espejo por izquierda, la recolección que le tocaba a Mody en el medio y el caos ofensivo a cargo del chico Arzani, ese que tanto valoran los técnicos (en 20 minutos armó un desparramo), levantó a Schmeichel como el obstáculo a los tres puntos.
No habría estado mal el salto de los Canguros como un acto de justicia distributiva: el triunfo debería ser para el que lo trabaja…
Fuente: www.ole.com.ar